sábado, 3 de diciembre de 2016

Isla de Terceira I. Angra do Heroismo. Azores III

La Isla de Terceria, llamada de esta forma porque fue la tercera que descubrieron los portugueses al touradas a corda. La rica etnógrafía musical de sus canciones populares expresan la esencia del alma del pueblo .
llegar a las Azores, Existen verdes, pastos, costas, montañas e incluso 70 imperios (altares dedicados al Espiritú Santo) repartidos por la Isla. Estos tienen una decoración llena de color. Las fiestas son una expresión de la vivacidad y las tradiciones de este pueblo. Entre ellas las

En Terceria nos encontramos la joya arquitectónica y urbana de las Azores, la ciudad de Angra do
Heroísmo, Patrimonio Universal declarado por la Unesco. Presenta un urbanismo singular dado el amplio y moderno trazado que tiene considerando la época en la que se construyó.

En 1980 hubo un importante terremoto, pero tras su restauración integran Angra do Heorismo se
presenta en todo su esplendor. Empezamos la visita por el centro de la ciudad histórica la Plaça Velha. Uno de sus frentes se halla ocupado por la Cámara Municipal. En ella se encuentra custodiada
la primera bandera constitucional de Portugal, Subimos hasta la Plaça  Almedia Garret y pasamos ante la Iglesia de la Concepción del siglo XVII con buenas labores de tallas barrocas, quedando en lo alto la rosada Casa de la Cultura. Seguimos andando y aparece el Convento de Nuestra Señora de la Concepción.

A la espalda de la Placá Velha hacia la izquierda en una extensa manzana de terreno, nos
encontramos el encantador Parque Botánico Duque de Terceira Desde la zona inferior con estanques, palmeras, magnolios y parterres floridos se prolonga a través de escalones y paseos que alcanzan la
zona del museo y el monte en su día ocupado por el Castillo de Sâo Luis. Subimos a través de escaleras y rampas donde se localiza el Passagem Silva Sarmento, donde hay un fuente con una sirena, O preto do Jardim especie de soldado que toca la trompetea.El ascenso concluye en el
magnífico mirador en el Memorial especie de monolítico que asemeja a una tarta blanca y amarilla y rematada por una afilada pirámide que conmemora la estancia de D. Pedro IV. Desde su plataforma se consiguen unas magníficas vistas de la ciudad, el Puerto, el mar, enfrente el Monte Brasil y a lo lejos desdibujadas las siluetas de las Islas de Sâo Jorge y Pico.