domingo, 16 de agosto de 2015

Melilla y el Modernismo. Melilla V


Una de las sorpresas de la ciudad de Melilla

En un triángulo urbano, se levantan centenares de edificios, que han
convertido a la ciudad en el principal centro modernista de África y el segundo de España después de Barcelona. Este dato es prácticamente desconocido.

La Melilla Modernista, construida a principios del siglo XX, es el resultado de



la interrelación de estilos y personajes.  Esta esencia modernista llega a Melilla de la mano del arquitecto Enrique Nieto, un discípulo de Gaudí que a


comienzos del siglo pasado escapó de la sombra del genio catalán para dar rienda suelta a su imaginación en las calles de esta ciudad norteafricana. Lo hizo durante años al servicio del Ayuntamiento de la ciudad levantando grandes homenajes a la arquitectura urbana que han dotado a Melilla de una identidad muy personal. Al lado del Casino se encuentra un busto en homenaje a este arquitecto.

La influencia del Modernismo alcanza incluso a las distintas religiones de la

ciudad. Enrique Nieto fue el encargado de diseñar la principal sinagoga de Melilla, la Mezquita Central y varios edificios para la Iglesia Católica.

Despuntaba el siglo XX cuando Melilla comenzaba a vivir las consecuencias de los importantes cambios económicos, sociales y políticos que la estaban

transformando. La creciente industrialización, que fomentaba el nacimiento y desarrollo de las ciudades modernas, influyó notablemente en Melilla, que se vio inmersa en una vorágine urbanística. Nacía una nueva concepción de la

ciudad, una peculiar manera de entender un urbanismo poblado de racionalidad militar pero influido por las corrientes modernistas llegadas desde Cataluña.

Nacimiento del ensanche modernista

Se planificó en el 1906 un amplio espacio urbanístico en el centro de la ciudad. Era el principio del Ensanche de Reina Victoria, actualmente conocido como Triángulo de Oro. Dividido en manzanas rectangulares, el espacio

adquiría unas formas similares a las del ensanche Cerdá de Barcelona; en él se desarrollaba una estructura de fácil acceso y comprensión, basada en la regularidad del trazado y en la ordenación urbanística.

El ensanche modernista comenzaba a tomar forma. Empresarios, comerciantes y hombres de negocio apostaron por una ciudad que avanzaba firme hacia la modernidad. Melilla se convertía en núcleo urbano dando rienda suelta a la creatividad de unos autores que dibujaron las calles melillenses

con construcciones muy variadas; edificios que aglutinados bajo la denominación genérica de modernismo representaban corrientes como el art-decó, el clasicismo o el eclecticismo.


Éstas son algunas de las principales corrientes arquitectónicas que dejaron su huella en Melilla en las primeras décadas del siglo XX:

Clasicismo
El clasicismo fue el estilo que caracterizó la arquitectura que empezaba a construirse en Melilla a finales del siglo XIX y principios del XX. Diseños

sencillos, líneas puras y ornamentación simétrica son la base de una corriente que nació en la ciudad para otorgarle academicismo y geometría

Eclecticismo

Esta corriente comienza a implantarse en nuestra ciudad como revulsivo contra la rigidez impuesta por el clasicismo. Sin embargo, no consiguió

mucha difusión, ya que su nacimiento tuvo lugar poco antes de la llegada del modernismo, que centraría toda la atención de ingenieros y arquitectos de la ciudad.

Modernismo

Fue la gran corriente impulsora de la arquitectura melillense durante la primera mitad del siglo XX. Traído a Melilla por Enrique Nieto, el modernismo

se asentó fuertemente en una ciudad que cayó rendida ante sus ornamentaciones floralistas. Melilla fue desde entonces promotora de un estilo que logró asentarse y progresar, revolucionando todo lo anteriormente construido en la ciudad.
El modernismo supuso la alteración de las líneas compositivas clasicistas y la imposición de una riqueza floral y figurativa que aún pervive en las calles
melillenses. Plantas, flores, animales y rostros de mujer se adueñaron de las fachadas modernistas, en las que las gamas de colores marrones y cremas resaltaban los elementos decorativos.

 El academicismo de Emilio Alzugaray, la inmaculada geometría de Manuel Rivera o la libertad creativa de Enrique Nieto se conjugaban en un mismo espacio.

Historicismo

La arquitectura historicista en Melilla estuvo caracterizada por una vuelta a las formas del pasado, principalmente medieval. Formas neogóticas,

neorrománicas o neoárabes se desarrollaron intensamente en la arquitectura religiosa y militar de la ciudad. La Iglesia Castrense, la Casa de los Cristales, el Hospital Indígena, la Mezquita Central o la Sinagoga de Yamín Benarroch son nítidos ejemplos de las corrientes historicistas más repetidas en Melilla.

Art-Decó Zigzageante

El art-decó, en todas sus vertientes, supone un punto de inflexión en la arquitectura melillense. Cansados de la estética modernista, los impulsores
de esta corriente abandonaron las ornamentaciones florales del modernismo, sustituyéndolas por detalles decorativos de formas geométricas. Líneas rectas y superpuestas, edificios estilizados y un concepto global geométrico dan vida al llamado art-decó zigzagueante o zig-zag moderne.

Art-Decó Aerodinámico

La horizontalidad, el dinamismo y el fin de la ornamentación figurativa fueron las claves estéticas de esta corriente, que basaba su inspiración en el diseño
de las grandes máquinas industriales y de transporte. Su principal representante en Melilla fue el arquitecto Francisco Hernanz, proyectista de unos 142 edificios en Melilla. 

Arquitectura Esgrafiada

El período de desarrollo de esta corriente nos sitúa en el segundo tercio del siglo XX. Se trata de una corriente de fusión, en la que las curvas aerodinámicas o los esgrafiados del art-decó se mezclan creando superficies
de vivos colores y ricos dibujos. El máximo exponente de la arquitectura esgrafiada es el renombrado Enrique Nieto, quien nos ofrece en el número cinco de la calle Padre Lerchundi un claro ejemplo de esta vertiente, que da paso a nuevas tipologías.

En definitiva el Modernismo y sus construcciones, es uno de los puntos más importantes para plantearse una visita a Melilla y como decíamos por supuesto un gran desconocido